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PERSONAL BRANDING y mi admiración por KARL LAGERFELD

Estaba yo ojeando las páginas de una revista de moda, cosa que solía hacer a menudo los fines de semana, acompañado de un zumo de naranja, fruta fresca, dos tostadas con mermelada de melocotón ecológica (eso pone en la etiqueta) y un café con leche descafeinado, sin azúcar y muuuyyy corto (esencialmente, leche con una gotita de café). Sí, un gran desayuno que acontecía tan sólo dos veces a la semana e iba acompañado de una buena lectura y de una carta de libertad, que decía que no tenía prisa por terminarlo. Eso era lo que compensaba una semana laborable de salir pitando a golpe de despertador, pasando por el túnel de lavado, secado, peinado y vestido en 20 minutos.
Esa rutina de fin de semana se ha convertido ahora en un placer escasísimo, que sólo ocurre a intervalos, entre actividad y actividad.

Y eso, estaba yo en esos momentos de sosiego y, de repente, pasé por una imagen del mismísimo Karl Lagerfeld. Tras páginas y páginas de nuevas propuestas, de cambios de colores, texturas y nuevas propuestas para la temporada, estaba él; alguien que parece inmutable en el tiempo. De rostro pálido, semblante serio y altivo, semi oculto por unas gafas de sol, camisa blanca con el cuello alto, americana, pelo perfectamente blanco y también perfectamente atado en una coleta baja y guantes sin dedos. Toda una conjunción perfecta de quiero y no quiero que sepas mi edad, quiero y no quiero que sepas quien soy.


¿Cómo un maestro del cambio, alguien tan creativo, tan lleno de ideas, tan camaleónico en sus propuestas... puede, al contrario, mantener su imagen inerte a lo largo del tiempo y apostar por ello?
La respuesta es Personal Branding. Y él, como en todo lo que hace, es un maestro en este arte.



El Personal Branding supone definirse a uno mismo usando técnicas de marketing. Igual que se mima el packaging de un perfume, por ejemplo, esta disciplina nos invita a concebir nuestra propia imagen como nuestro packaging, haciendo que describa lo queremos proyectar de nosotros mismos, que nos defina y nos haga atractivos para lo que servimos. Lo queramos o no, nuestra imagen y nuestro lenguaje corporal habla y dice mucho sobre nosotros, de nuestro estilo de vida, de nuestros valores y de nuestros intereses. Aunque la mayoría estamos lejos de crear una imagen de marca personal consistente...


La imagen de uno mismo requiere conocerse, saber resaltar nuestros puntos fuertes y, sobretodo, coherencia y consistencia con lo que decimos, lo que hacemos, lo que llevamos y cómo lo llevamos.
En ese sentido, Karl ha mantenido esa imagen durante décadas y eso es lo más consistente que hay. Lo mismo podría decir de Anna Wintour... ella será recordada siempre con su media melena y flequillo, ¡total! :P



Marca personal a parte, vuelvo a Karl porque en algún sitio tengo que expresar  mi devoción :PP
Yo no sé cómo será en persona. Si será afable o arrogante, si será equilibrado o dictatorial, pero a nivel intelectual ¡¡no puedo admirarlo más!! Un sólo dato es suficiente: Nació en 1933. Eso quiere decir que tiene 85 años. Repito,¡¡¡85 años!!! Y a esta magnífica edad es el director creativo de tres de las más grandes casas de moda, una de ellas con su propio nombre. Ojito...
No hay quien le pare y es contradictorio que, pese a que podríamos considerarlo un vegestorio, sea un amante de las nuevas tecnologías y, más allá, sea quien dicte lo que está y no está de moda y, lo que es más increíble, lo que lo estará en un futuro; lo que las chicas jóvenes y adineradas de París y Nueva York se darán de hostias por meter en sus vestidores, gracias a lo que convirtió a Chanel en una marca trendy, rescatándola del estatus de walking dead en que se había convertido.

Y esto es todo por hoy.. ya os dejo y me llevo mi admiración a otra parte. Pero antes, os deseo un ¡buenísimo fin de semana!







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