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GRECIA: viajar con un bebé

¡¡Hola chic@s!!

¿Estáis pensando en viajar? ¿No tenéis muy claro dónde ir?
Si Grecia es uno de los destino que barajáis, estáis en el lugar indicado ;P Aquí tenéis  un conjunto de razones por las que el país heleno es el lugar perfecto para vuestras vacaciones en familia.


Bien, Grecia no es, quizás, el país más preparado ni dónde es más fácil viajar con un bebé. Suelos adoquinados, pendientes, gentío, calles estrechas en las ciudades isleñas... Es cierto.
Pero bueno, si estás aquí es porque te gusta la marcha y porque eso de ir de piscina con una pulserita no es lo tuyo. Tú quieres algo más... :P



Grecia apareció como nuestro destino perfecto para nuestras circunstancias estas vacaciones. Y ¿qué nos hizo pensarlo?
1. Distancia: ok para aguantar a un bebé en la falda y que no se le haga un viaje demasiado largo. El trayecto en avión desde España es de aproximadamente 4 horas. Si lo del avión te genera dudas, en este post tienes un resumen de todo lo que debes tener en cuenta al viajar en avión con un bebé.
2. UE: relacionado con la distancia, además queríamos que fuera un país con una mínima infraestructura y unas garantías mínimas ante cualquier problema o necesidad que pudiéramos encontrar. Descartamos, aunque nos encantan, otros destinos más exóticos o más lejanos.
3. Experiencia: nos aportaba un plus cultural que no queríamos dejar perder.
4. Clima: no renunciamos a nuestras vacaciones de sol y remojo.
5. Dieta mediterránea. Nos parecía importante ahora que Clara ya come de todo, es poco arriesgado y nos aseguramos encontrar comida que decida esforzarse en masticar ;)




1. La gente: los griegos se han portado con nuestra hija de una manera excepcional y se han mostrado muy cariñosos con nuestra pequeña. Siempre hay quien más y quien menos, pero a Clara no le han faltado atenciones, bromas ni distracciones. Sin siquiera estar establecido por norma, ni letrero alguno que lo indique - como en otras partes - los helenos de a pie nos han cedido el paso en las colas del tren con una sonrisa de oreja a oreja.

2. Comida: super sana, dieta mediterránea y baja en grasas saturadas. En cualquier caso, nos ha encantado la facilidad de encontrar comida fresca, ensaladas y vegetales, así como también es muy común la carne al grill, con lo que no tenía nada de aceite.

Nada como una buena ensalada griega

Está generalizado, como en nuestro país, el uso del aceite de oliva. Yo soy muy maniática con los aceites empleados y me encantó que en algunas cartas de restaurantes estuviera indicada la procedencia de los alimentos y las variedades de aceites utilizadas en la cocción de las comidas.

Por otro lado, los platos son muy abundantes, por lo que el precio está justificado en la mayor parte de casos. Más en la capital que en las islas, está claro.

A todo ésto, tengo que añadir la facilidad de encontrar una gran variedad de fruta fresca que, además, debo decirlo, estaba muy muy rica. Fruta con sabor.
Me encantó que el consumo de fruta fuera tan extendido, con un montón de locales destinados a smoothies, batidos y zumos de frutas variadas, a elección. Esto nos facilitó mucho la tarea de darle su ración de fruta a Clara cuando salíamos a la ciudad, sin tener que recurrir a los potitos, los cuales detesta.
Atenas, sobretodo las calles más concurridas, está plagada de sitios como éste, dónde hacen smoothies de fruta fresca y zumos de fruta naturales.

3. Clima: fuimos en septiembre y fue como volver a un verano de pleno agosto aquí en España. A mí me encanta el verano, así que feliz de la vida.
Grecia es un país Mediterráneo y muy luminoso, por lo que es ideal para los amantes de los días largos y soleados.

4. Lugares turísticos preparados: los lugares más turísticos están muy preparados para ser visitados en familia, con todas las previsiones necesarias para los niños y bebés.

En el Acrópolis de Atenas, por ejemplo, no está permitido acceder con carrito: el terreno es díficil, subidas, bajadas, piedras, escalones... y gentío. Por eso, recomiendan que lleves tu mochila porta-bebés. En caso de no tener, ellos disponen de unas cuantas que te dejan sin coste alguno. No hay que fiarse mucho, ya que no disponen de mucha cantidad, pero a nosotros nos vino una perfectamente.




5. Baby welcome: Grecia me demostró ser un país muy "baby welcome", no sólo por la gente de la calle, como ya he comentado más arriba, sino por todo el conjunto de comodidades que tienen los lugares céntricos. Además, hay ciertas necesidades o comodidades que sólo te planteas después de tener un bebé. Cosas que antes ni siquiera pasaban por tu cabeza, pero que luego empiezan a tener importancia.
Una de ellas son los lavabos con cambiador. Respecto a ésto, debo decir que en España nos encontramos, muy a menudo, con dificultades para encontrar locales que cuenten con baños con cambiador, debiendo hacer el cambio de pañales dónde podemos. Según dónde estés, es como encontrar una aguja en un pajar... Ésto nos ha pasado en otras ciudades europeas, como en nuestra escapada a Lyon (de hecho, creo que la ciudad dónde me he sentido más incómoda con un bebé).
Pues bien, me sorprendió que en Grecia no tuvimos ningún problema para encontrar lavabos con cambiador o acondicionados para poder cambiar al bebé tranquilamente





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