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Los peluches, juguetes que acompañan a los bebés desde hace décadas


Los peluches son juguetes que acompañan a los niños - y a los no tan niños - desde hace décadas. Estos juguetes rellenos de algodón u otros materiales ya se conocían en el siglo XIX, época en que eran populares las muñecas de trapo elaboradas a partir de prendas de ropa vieja que ya no servían. 
En el año 1902 se creó en Estados Unidos el primer oso de peluche, el primer Teddy Bear, algo que ha hecho que este animal, el oso, sea el gran protagonista en estos juguetes.

El uso más habitual de los peluches es el de ayudar a dormir a los más pequeños pero, además, son siempre un regalo de agrado y es ya tradición regalarlos de gran tamaño a los seres queridos, especialmente entre los enamorados. Los peluches, que por definición son suaves y mullidos, sirven a modo de cojín si son de grandes dimensiones. No sólo eso sino que, desde hace años, los peluches son también un importante producto de marketing, de modo que no es extraño ver convertidos en uno de ello a todos los personajes Disney o los superhéroes de Marvel.

Más allá de todo eso, son especialmente recalcables los aspectos positivos de los peluches en el desarrollo sensorial de los bebés.



Los beneficios de que los bebés jueguen y duerman con peluches
Los peluches, algún pañuelo, una almohada... todos estos son objetos a los que los bebés pueden aferrarse a partir de los seis meses, que es cuando comienza el desarrollo de su motricidad.
En esta etapa es importante que el bebé adquiera por sí mismo aprendizaje y práctica, siendo importante respetar su espacio de independencia, aunque siempre es importante la supervisión de los adultos.
Jugar y manosear estos objetos suaves les da seguridad y les permite afrontar nuevas situaciones totalmente desconocidas para ellos.

Sin lugar a dudas, los peluches ayudan a los bebés en su descanso, contribuyendo a que alcancen un sueño más profundo. Ellos los asocian al ritual de dormir y esto permite que se relajen de manera más rápida.

Estos objetos aportan seguridad y los pequeños establecen una relación de afecto diferente a la que muestran con los padres y otros seres queridos. Contar con estos objetos ayuda a reforzar la personalidad de los pequeños en determinados momentos de sus distintas etapas: el inicio en la guardería, la llegada de otras personas a casa, relaciones con familiares...

Cuando cumplen los dos años, y en adelante, los bebés comienzan a no sentirse tan dependientes de sus padres y los deben adquirir una nueva función: la de ayudar a los bebés a reforzar su autonomía. Será importante, a medida que van creciendo, controlar la dependencia de ellos, pues esto podría suponer una merma en el desarrollo de la personalidad de los pequeños. En este momento, el peluche, más que un compañero, debe ser un juguete más.


Peluches, objetos con un encanto inagotable
La realidad es que, ya sean ositos o cualquier otro tipo, los peluches tienen un éxito indudable. Prácticamente todo el mundo ha tenido o tiene juguetes de este tipo repartidos por casa. En la web Pelucheland, una tienda de peluches online, podemos encontrar algunos de los mejores peluches del mercado, a la venta en Internet.

Su fama se debe a sus beneficios para el desarrollo, obviamente, pero también a su capacidad de generar recuerdos. Los peluches son tan amados porque son regalos o porque acompañan a los humanos en una etapa de su vida que, habitualmente, suele ser muy feliz. Al madurar, dejamos atrás nuestra niñez, pero los recuerdos de las horas de juego con nuestros juguetes son imborrables y siempre nos van a acompañar. Con los peluches ocurre algo similar, siempre serán ese lugar al que volver para recordar momentos tiernos y amables.

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